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Más allá del "bien hecho": el elogio que realmente forma

Queremos que nuestros elogios sean significativos. La clave está en describir el comportamiento, no solo evaluarlo.

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El poder del elogio específico

Vamos a desglosar uno de los temas más poderosos en la crianza y la educación: el elogio. Pero no cualquier elogio.

Hablamos de cómo ir más allá del "¡bien hecho!" para realmente formar valores y cambiar comportamientos de manera que se acerquen a los valores que queremos promover.

¿Cómo elogiar sin usar siempre "bien hecho"?

Esta es una de las búsquedas más frecuentes, y con razón. Queremos que nuestros elogios sean significativos.

La clave está en describir el comportamiento, no solo evaluarlo.

Sé específico y descriptivo

En lugar de decirle "¡qué bien!" o "¡qué genio!" de modo genérico, probá con:

  • "¡Me encanta cómo compartiste tus juguetes con tu primo!"
  • "¡Qué bien que te esforzaste en ese dibujo, puedo ver todos los detalles!"

Esto le enseña al niño qué acción específica fue la que te agradó.

Conectá el elogio con valores

Un elogio poderoso es el que vincula la acción a un rasgo de carácter.

Si tu hijo esperó su turno: "¡Gracias por ser tan paciente y esperar tu momento!"

Si ayudó a un amigo: "¡Qué buen compañero sos, ayudando a tu amigo!"

Así, el niño empieza a internalizar esos valores.

Elogiá el esfuerzo, no solo el resultado

A veces las cosas no salen como esperamos, ¡y está bien!

"Sé que fue difícil, y aún así no te rendiste y lo seguiste intentando" es mucho más valioso que solo elogiar el éxito.

Esto fomenta la perseverancia.

¿Qué hacer cuando se porta mal en vez de castigarlo?

Cuando un niño tiene un comportamiento inapropiado pero seguro, una estrategia muy efectiva es ignorar lo inapropiado y elogiar lo opuesto.

Ignorá lo que no querés ver

Si tu hijo hace un berrinche por atención (y está seguro), a veces la mejor respuesta es no darle atención a ese berrinche. Evitá reforzar el comportamiento negativo.

Elogiá el comportamiento opuesto

En cuanto veas un instante, por pequeño que sea, en que el niño hace lo contrario a lo que no querés, ¡elogiá eso!

Si estaba gritando y por un segundo se calma: "¡Gracias por usar una voz tranquila!"

Esto redirige su atención hacia lo que SÍ querés que haga.

Pensá en los "micro-momentos"

Los niños no son perfectos, pero a menudo muestran el comportamiento deseado en breves lapsos. Capturá esos momentos con tu elogio.

¿Cómo motivar cuando se frustra al aprender algo nuevo?

La frustración es parte del aprendizaje. Acá es donde entra la técnica de "elogiar la mejor forma".

Encontrá el mínimo detalle correcto

Cuando tu hijo intenta algo nuevo y no lo hace perfectamente, buscá lo más pequeño que sí hizo bien.

"¡Me encanta cómo estás sujetando la cuchara con fuerza!"

Elogiá lo que ya tiene

Empezá por lo que el niño ya está haciendo correctamente. Esto capta su atención y lo hace sentir capaz.

Moldeá el comportamiento gradualmente

La idea es elogiar cualquier mejora. Si al principio revuelve con mucha fuerza y luego lo hace un poco más suave, elogiá ese cambio:

"¡Eso es! ¡Ahora estás revolviendo con más cuidado!"

Este enfoque evita la crítica directa y mantiene al niño motivado.

¿Cómo enseñar a no tener miedo a cometer errores?

Esta es una pregunta crucial para el desarrollo de la resiliencia.

¿Preferimos que nuestros hijos cometan errores y aprendan de ellos, o que se abstengan de intentarlo por miedo a la imperfección?

Permitíles cometer errores seguros

Si tu hijo va a derramar algo mientras cocina, y no es peligroso, a veces es mejor dejar que ocurra. El derrame se convierte en una oportunidad de aprendizaje.

Enfocate en las lecciones del error

Una vez que el error sucede, la pregunta no es "¿Por qué hiciste eso?", sino:

  • "¿Qué aprendemos de esto?"
  • "¿Cómo podemos solucionar esto juntos?"

Fomentá la resolución de problemas

Cuando un error ocurre, es una oportunidad para que el niño use su ingenio.

"Se derramó la leche, ¿qué se te ocurre que podemos hacer para limpiarla?"

El impacto a largo plazo

Un niño que no teme equivocarse se convierte en un adulto más adaptable, porque sabe que los errores son parte del camino hacia el éxito.

Al cambiar nuestra perspectiva sobre los errores, enseñamos una de las lecciones más valiosas de la vida.