El problema de las expectativas desajustadas
Pedirle a un niño de 3 años que se quede quieto una hora es como pedirle a un pez que trepe un árbol. No es que no quiera. Es que no puede.
Conocer las etapas del desarrollo nos ayuda a ajustar expectativas y evitar frustraciones innecesarias.
Algunas referencias generales
2-3 años
- Control de impulsos muy limitado
- Pensamiento egocéntrico (no es egoísmo, es desarrollo)
- Necesidad de rutinas predecibles
- Explosiones emocionales normales ("terribles dos")
4-5 años
- Comienza a entender reglas simples
- Puede esperar turnos con apoyo
- Fantasía y realidad todavía se mezclan
- Gran necesidad de juego y movimiento
6-8 años
- Mayor capacidad de concentración (pero todavía limitada)
- Empieza a entender perspectivas de otros
- Importante la pertenencia al grupo
- Sensibilidad a la comparación social
9-11 años
- Pensamiento más lógico y concreto
- Mayor autonomía
- Inicio de cambios pre-puberales
- Importancia creciente de los pares
12+ años
- Cambios hormonales y emocionales intensos
- Búsqueda de identidad
- Cuestionamiento de la autoridad (normal y necesario)
- Necesidad de privacidad y autonomía
Lo que esto significa en la práctica
- Antes de frustrarte, preguntate: ¿esto que espero es acorde a su etapa?
- Cada niño tiene su ritmo. Estas son referencias, no moldes fijos.
- El desarrollo no es lineal. Hay avances y retrocesos.
El mensaje de fondo
No se trata de bajar las expectativas a cero. Se trata de ajustarlas a la realidad del niño que tenemos enfrente. Y desde ahí, acompañar su crecimiento.

